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Siempre recibimos cuando damos.

Una canción

martes, 18 de agosto de 2009

¿Por qué las mujeres no podemos andar solas de noche?

Pasear es altamente recomendable pero hacerlo una noche de verano acompañada de la brisa nocturna que circula a las 2 de la mañana es sumamente placentero. Y atravesar el dédalo de callejuelas sevillanas camino de casa es simplemente una delicia.

Cuando salgo con gente que no tiene coche, en casa me obligan a tomar un taxi. Digo en casa y no especifico que me lo diga mi padre, porque son los 3 (papá, mamá y mi hermana) los que me echan indiscriminadamente el rapapolvo si se enteran que me he venido andando y sola. También debo aclarar que no me cuesta nada coger un taxi. No lo considero un despilfarro sino al revés, mi condición de no conductora voluntaria me convierte en frecuente usuaria del medio y mi carácter expansivo y dicharachero me lleva a entablar de inmediato conversaciones con los taxistas.

En alguna ocasión que otra he vuelto caminando a casa. Han sido contadas ocasiones pero reconozco que una sóla mía es una imprudencia. ¿O estoy exagerando?

Cuando surge este tema de irse andando a casa a las tantas, yo siempre bromeo sobre mí misma diciendo que ¿quién va a querer violarme? No es que me considere una mujer fea, objetivamente no lo soy y los hombres a los que les he gustado pueden acreditarlo. Pero realmente no soy una mujer objeto de violación (*). Es más, creo que el que sea, saldría por patas y no porque sepa defensa personal o lleve un spray en el bolso, sino porque lo cansaría con mi cháchara.

Pero es indudable que me produce pánico tal situación. Por eso, desde jovencita, cuando he pasado por alguna calle oscura o apartada y he notado las pisadas traseras de un hombre, siempre me pongo en lo peor. Además soy muy fantasiosa, en su vertiente peliculera, así que doy por hecho que algo va a ocurrir. Entonces me pongo rígida, tenso mi cuerpo, acelero el paso y giro imperceptiblemente el cuello sin llegar a girar la cabeza. Intento de esa manera notar los andares del que va detrás, si se acerca o si se mete en otra calle. No quiero que se me note pero acaba notándoseme que me he puesto alerta.

En ocasiones como anoche en que volvía a casa a una hora decente, me pasó a la altura de la calle Imperial. Como ya describí, es una calle de viviendas pero también tortuosa y bastante larga para ser de zona del casco antiguo. De repente me percato de que no voy sola sino que hay un hombre andando detrás mía. Hasta que no llego a la plaza de San Leandro y seguimos calles distintas no estoy tranquila. Pero creo que ha sido una intranquilidad sin motivos: la hora, el hombre creo que era de mediana edad, el sitio, ....

Por eso me pongo en la piel de este hombre y de todos los hombres en general. Aquellos que jamás harían daño a una mujer y que deben sentirse incómodos al notar que una mujer que camina de noche a altas horas camino de su casa se pone alerta al notar de su presencia. Es triste que pensemos así de ellos pero más triste aún es que no podamos andar solas de noche.

(*) Me he permitido frivolizar sobre el tema. Pero quiero manifestar que la violación es un delito, que el violador es un delincuente y que ninguna mujer del mundo, sea como sea, debe sufrir tal aberración.

Otra aclaración que hago, es que también te pueden atracar y de eso no me escaparía. Aún recuerdo el miedo que pasé con J.

Zinquirilla on the air !


¡ Hola a todos !

El miércoles 19 de agosto, participo en el programa de radio Luz de Gas, conducido por Juan Duque, blogger de Los viernes a las diez y Luz de Gas RadioBlog.

Dentro de los especiales dedicados al Concurso de Blogs 20 minutos, presentaré mi blog junto con otros blogueros (aún no sé la lista, en cuanto salga la pongo).

Os invito a todos, seáis concursantes o no de los premios, para escuchar el programa y participar en él, mediante vuestros comentarios. La emisión es de 18.00 a 20.00 horas.

¡ Os espero !

domingo, 16 de agosto de 2009

Bikinis (2)

Sugerencias de verano (3): ¿qué modelo se te ocure a ti?

sábado, 15 de agosto de 2009

El misterio del arte (3)

¿A qué pintura corresponde esta imagen?

Es el espejo que refleja al Matrimonio Arnolfini, de Van Eyck


Acertado por Ojo de Halcón

jueves, 13 de agosto de 2009

Recuerdos de oro: los 80 son nuestros

Recogiendo la amable invitación del blog ¿Qué fue de...?, comparto aquí los recuerdos televisivos, cinéfilos y de aficiones varias que hilvanan mi infancia ochentera.

El tener presente esos recuerdos ha sido una constante en mí. Los que me conocen saben de mi buena memoria y mi gusto por recordar. Por eso y sin idealizar "aquellos maravillosos años" (de las pocas series que no seguí), guardo tan buenos recuerdos de mi infancia y en particular de esas fantásticas ventanas que eran la tele y el cine.

Quizás el cine entrara antes desde que vi Sissi en el Alameda y leía los libros de Bruguera. A principios de los 80 esperaba acurrucada en el sofá con mi familia que empezara la peli. Una musiquita y unas cortinas envolventes de Sábado Cine nos anunciaban Gigante, Con la muerte en los talones o Crimen Perfecto. Luego leería sobre esas pelis en la enciclo Historias del Cine que mi padre coleccionó de Diario 16 (lo que hizo que supiera más que viera de pelis, pero ésa es otra historia, jeje). Los lunes echaban algo llamado Con H de humor donde mi memoria situa la escena de la araña gigante ("El increíble hombre menguante") y los jueves un silencioso señor con bigote canoso dibujaba con extrema facilidad con un rotulador, antes de tragarme el aerobic de Eva Nasarre y la cocina de Elena Santonja. Terminando la década, otra musiquita anunciaba los martes la silueta de Joan Crawford, Los Pájaros o a James Dean en aquellos antológicos y formidables ciclos. Me tragué entero con 7 años el de Glenn Ford (con la complicidad de mi progenitor que nos hacía sandwiches de roquefort mientras mi madre guardaba cama. Afortunadamente se recuperó y yo le cogí tanta afición al cine negro, a los Hermanos Marx sobre todo -¡y al roque!-). Y en octubre del 89 descubrí la mirada de Montgomery Clift.

Entre esos años, mucha tele. Recuerdo cosas de los 70 que veía con mi hermana. Aunque ahí se presenta un dilema generacional: ella es mayor que yo 6 años y no los recuerda y siempre me colgaba el sambenito de "inventarme" cosas. Por fortuna Internet me ha permitido demostrar que sí, que aquella canción era la de Ulises 31 y aquel calvo era el padre de Con ocho basta. Los viernes era día de llegar a casa con el babi a lo Supermán, de ver las historias de La linterna mágica ("La felicidad se llama Jonás") y de seguir sabiendo de cine con De Película (me llegó a gustar Emilio Linder, jaja).


Luego el 1,2,3 y quedarme dormida con esa musiquilla tan imponente de La Clave y aquellos señores tan ceñudos que debían decir cosas muy importantes porque ponía de acuerdo a mis padres. Los sábados y domingos eras días de pasear, recorriendo mi ciudad con mi padre que me descubrió tantos rincones e historias para amarla. Después de almorzar (antes ya se sabía lo que decía la canción de Los Payasos de la Tele) llegaban los mejores dibujos como Ruy, pequeño Cid, Los Mosqueperros o Willy Fogg; los concursos como Los sabios o El Tiempo es oro (deseandito de cumplir los 18 para concursar) y las series como Hart & Hart y sobre todo, mi serie 10, mi prefe de todos los tiempos por ser tan de misterio, cinéfila y elegante: Remington Steele.

Entre semana, se salvaba la merienda con Nocilla y jugar en la calle: la comba, el elástico, el teje, paella, polis y ladrones, bote, love, y tantos juegos con los niños del barrio. Y ver Barrio Sésamo, el mejor programa infantil de la historia que vi hasta el final con 11 años. De Los Mundos de Yuppy aguanté el primer capítulo. Una entraba en esa etapa tonta en que los amigos dejaban de ver esas cosas pero Ferdy los sábados y Calimero los domingos en el 88 siguieron entreteniéndome. Al final todas acabamos viendo Juana y Sergio. Y nos encandiló el rebelde pijo de Dylan Mackey (con 16 años para el dni me corté el pelo a lo Brenda :D)

Y mientras seguía leyendo. Sobre cine, los reportajes de Terenci Moix que mi padre también coleccionó del Abc y toda la biblioteca que heredé de mi hermana y que aumenté considerablemente: Los Hollister, Puck, Nancy Drew, los libros de Louise May Alcott y sobre todo Los Cinco y las aventuras de internados de Enid Blyton. Por cierto, ¿hay alguien que leyera la Colección Violeta de Molino sobre chicas italianas y sus distintas profesiones?.

Recuerdos que se me agolpan: Ni en vivo ni en directo, Media Naranja (la serie, eh? con Amparo Larrañaga que luego participaría en la obra de teatro Los 80 son nuestros, de Ana Diosdado, la profe de Segunda enseñanza, la abogada de Anillos de oro; y con su hermano Luis Merlo que presentó Pero... ¿esto que es? donde debutaron Cruz y Raya, ...)

Ahora vuelvo a ver muchos imágenes, videos, sintonías, anuncios, jingles, actores, programas y presentadores. Gracias a Internet. Pero me preguntó cómo influye eso en mis propios recuerdos. No me entretengo más.

Un saludo a todos y que sigamos disfrutando del estupendo ¿Qué fue de...?.

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