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lunes, 23 de marzo de 2009

Hay que ser

La calle Imperial es muy apañada por su utilidad de atajo. Para los vecinos de Santa Catalina es nuestra vía directa de comunicación con Nervión. Nos ahorra atravesar la Ronda de Mª Auxiliadora y recorrer José Laguillo con su puente de trenes. Dada la circunvalación que ofrece el casco histórico y lo chica que resulta Sevilla, con esa sóla calle pasamos de barrio a barrio en 10 minutos.

Pese a que la recorra varias veces al día no me cansa discurrir por esta vía peatonal que de no existir, no permitiría vislumbrar las fachadas traseras de los conventos de San Leandro, del Palacio de Medinaceli (Casa Pilatos) y de la Iglesia de San Esteban. Por cierto, a modo de inciso del tema que ocupará este post, me intriga sobremanera la nueva vivienda que ocupa parte del convento. La fachada fue rehabilitada hace poco y pensé que iría algún espacio cultural como en el Monasterio de Santa Inés. Pero uno de los días vi gente asomada a los minúsculos balcones que han abierto, primorosamente adornados de macetas, y en otra ocasión que estaba la puerta entreabierta escudriñé el interior con la entreplanta. El día que oi a unos chicos celebrar un gol no me cupo duda de que es una vivienda pero sigo conjeturando el cómo y el por qué. Aunque cosas más insólitas se han visto como el bar Chapas que abrieron en los 90 en la esquina de la Iglesia del Buen Suceso (fue una ayuda de los carmelitas a un grupo de jóvenes parados, por cierto).

Recorriendo la estrecha, tortuosa y pintoresca calle Imperial (cuyo nombre nada tiene que ver con un título*), uno se encuentra tanto pisos como casas a su margen izquierda con los edificios que he citado a su margen derecha. Un conjunto muy variado como podrá observar el viandante, incluyendo además una casa-palacio en la esquina y otra más, rehabilitada como Hotel Imperial, que está justo enfrente de las cocinas del catering Alfonso en la parte más abandonada del palacio de Medinaceli.

El único inconveniente de la calle es lo maloliente que puede resultar por las cacas de perros pero esa actitud incívica te la puedes encontrar en cualquier parte por desgracia. La presencia de coches no resultaría molesta si el conductor entendiera que pasa por donde no debe a modo de escaqueo y que tiene el peatón la máxima prioridad. Pero ocurre justo al contrario y uno acaba agazapado en una esquina esperando que el coche pase. Y con la moda de todoterrenos por la ciudad corres el riesgo de que te planchen.

Porque ocurren cosas como esta:

Hay que ser mameluco o tener muy mala idea para embestir una casa de ese modo. Aunque ocurra de día, ¿se imaginan el susto que dará a los habitantes y vecinos próximos?.

¿Y si les digo que van 3 porrazos en 1 año?

No sé si es moda o algo personal contra el propietario de la casa. Desconozco las razones de igual modo que no sé quién vive ahí, pero me indigna que algo así ocurra. Al segundo destrozo pusieron un cartel en la casa pidiendo que si alguien veía algo lo dijera. Ahora, han retirado los escombros pero presumo que tardarán en arreglar la entrada con su artístico hierro, que tendrán que cambiar por una barra de acero como parachoque.

No hay derecho. Pese a que se trate de un inmueble y por fortuna no de una persona la que sufre el atropello y que nuestra ciudad se ve convulsionada por hechos realmente graves, expreso mi solidaridad con ese propietario que debe arreglar su casa cada dos por tres. Hubo un jocoso cartel llamando a la calle "Vía Monteserrín", a ver si se daba por aludido y se daba cuenta de que en Sevilla en muchas calles, los conductores se creen los amos. Y no las personas como la ciudad que pretende vender. ¿O es que el centro tiene una "piel tan sensible" que luce muescas como estas?. Y al que lo hace, si es "sin querer", por favor que no sea tan atolondrado o deje de atajar por ese sitio, si no sabe.

(*) La calle Imperial formó parte del Barrio de los Acipreses en la Edad Media y desde finales del siglo XV se llamó así por vivir en ella el clérigo Antonio Imperial, Juez Provisor del Arzobispado y Predicador de la Catedral. No se debe el nombre, por tanto, al poeta Micer Francisco Imperial. (Las calles de Sevilla, José María de Mena).

7 Comments:

maria jesus said...

Hija, lo cuentas de una manera que parece que va una paseando contigo.

El problema de que los coches se crean los amos de la ciudad es general.

Yo de ser el dueño de la casa, colocaba un bolardo como los de Cadiz en la esquina

Un beso

Silderia said...

Como dice maria jesus, parece que la casa es tuya, pero no deja de ser una desgracia. ¿Cuánto dinero se habrá gastado ese hombre en arreglar la casa? Lo cierto es que vendría mejor forrar la columna de acero y colocar unas barras a modo de pinchos trasversales, tu veras como lo ven los conductores atolondrados. Soy un poco burra en ese sentido, pero no puedo evitarlo, es que los conductores son muy listos.
En mi ciudad, cuando paseamos sangreybesos y yo por calles peatonales y pasa un coche, no me aparto, mira que él insiste pero no tengo porqué hacerlo y la ley me acoge en ese sentido, asi que el listo de turno tiene que esperar hasta que tomo la calle siguiente o el decide ir marcha atrás, el problema también es que aquí, no están muy bien señalizadas, lo cierto es que a veces me parece que eso da igual.

Zinquirilla said...

María Jesús no sé si tomármelo como un halago xD.

Silderia lo que dice lo he hecho yo muchas veces sobre todo con las bicis en las aceras (putos ciclistas de moda).

Un saludo a las dos, y muchas gracias por comentar este post, que de ser tan particular no habrá gustado.

Du Guesclin said...

Con su permiso, jejeje, la calle Imperial también es la vía de comunicación para los que venimos de la Puerta Osario y vamos a Santa Catalina, vamos....

Ahora en serio, lo de ese hombre debe ser tremendo, me recuerda al camión que se empotró una vez con una casa del Ronquillo, aunque a menor escala.

Civismo es lo que hace falta, porque si el calla Imperial va a esa velocidad, ¿qué no hará en la S-30?

Saludos.

Zinquirilla said...

Tiene usted permiso Du Guesclin que seguro que frecuenta esta calle en sentido inverso a mí, por ser tan buen conocedor de la ciudad.

Pues sí, tremendo, si te fijas al pasar ves el buen bocado que le mete a la casa y es al salir no al entrar por San Esteban, lo dicho un mameluco el que sea y un peligro en la S-30 como dices.

Un saludo.

David L. said...

Qué bonita es Andalucía y qué me gusta a mi Sevilla.

:)

Zinquirilla said...

Muchas gracias salao y bienvenido al blog.

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