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lunes, 5 de enero de 2009

El vendedor amigo de Capone

Dentro de la historia de los timos (a la que Enrique Rubio es tan aficionado) proliferan todo tipo de personajes variopintos capaces de elucubrar los fraudes más ingeniosos y viles.

Este personaje comparte lugar con los que conforman la galería de los timadores más imaginativos y audaces, así como la facilidad para moverse por múltiples ámbitos de diversos países presentándonse con todos los atributos posibles con que adornaba su fantasioso pasado que, no podía ser de otro modo, enlazaba con antiguas familias europeas.

Victor Lustig se paseó por la Europa y la América del siglo XX como un conde checo de impecables modales. Con su carisma de sonrisa sugerente pudo desplegar sus dotes embaucadoras.

Puede decirse que su "carrera" fue in crescendo, porque la historia más absurda cobraba vida cuando este farsante la contaba. Logró hacer una pequeña fortuna vendiendo unas maquinitas (una mole de hierro similar a las antiguas cajas registradoras) que hacían dinero. Él mismo hacía las demostraciones de cómo imprimir billetes y de forma totamente legal porque, según él, era la forma que permitía el gobierno (los gobiernos, se refería a cualquier país europeo) de resarcirse ante una quiebra financiera, sobre todo bursátil. Ejem, ¿no os suena algo esto?

De joven se había especializado como carterista pero luego era él quien los contrataba y se presentaba ante los dueños, banqueros y ricos comerciantes, para devolvérselas, sabedor de que su buena planta no sólo no despertaba sospechas sino que le servía para ganarse sus amistades. Como repetía sus hazañas una y otra vez manejando cinco idiomas, llegó a tener hasta 45 alias.

Estando en Missouri vuelve a contar su desafortunada historia de noble arruinado pero deseoso de emprender una nueva vida. Qué mejor que en una granja que un banco tras embargarla no sabía cómo venderla. Lustig les pagó con unas acciones (que eran auténticas) y les pidió un préstamo para ponerla en marcha. En la transacción se queda con los sobres de las acciones y el préstamo. El banco cuando se da cuenta contrata un detective que lo localiza. En realidad le esperaba tranquilamente en su hotel. Una vez más logró zafarse conviniendo que sería un escándalo para lo inversores y el nombre de la firma. Le dejaron ir tras pagarle una bonita suma por los perjuicios a su persona.

Pero qué hizo para destacar entre tantas historias fraudulentas. En el título de la historia he unido sus dos farsas más conocidas.

En 1925, cuando leyó en la prensa lo costoso que resultaba a la ciudad el mantenimiento de la Torre Eiffiel, tuvo la ocurrencia de venderla a particulares, no como quien hoy vende parcelas en la Luna, sino como una decisión del gobierno. Nuevamente la "legalidad" debía acompañar a la actividad. Y lo consiguió. Se hizo pasar por un director del Ministerio falsificando la identificación, naturalmente, y mandó una invitación a seis industriales convocándolos a una reunión. Un mensaje muy ambiguo donde se mencionaba la intención del gobierno de hacer un negocio con alguno de ellos sirvió para que picaran. En una primera reunión, Lustig sólo quería estudiar el perfil psicológico de sus víctimas para descubrir al más ambicioso e ingenuo. Luego los convocó nuevamente, en el mismo monumento. Apelando a su patriotismo por el que serían reconocidos al mismo tiempo que les convencía para un lucrativo negocio turístico, logró montar un subasta donde no le interesaba la cantidad más alta pues ya se había decidido y el incauto mejor postor fue André Poison. Él, desapareció con el maletín.

Luego se granjeó la amistad del mismísimo Al Capone (con el que compartía, por cierto, ser un scarface). Le propuso un negocio, totalmente inventado, para el que necesitaba 40.000 dólares. Guardó ese dinero durante unos meses sin tocarlo ni moverlo en bolsa como había dicho y volvió disculpándose por haber sido un negocio fallido. El gángster, sorprendido ante esa muestra de "honestidad" le daría 5.000 dólares como agadecimiento a su lealtad. Con esa nueva estafa, mantuvo el favor y la amistad del mafioso.

En el historial de Lustig se acumulan las búsquedas y capturas. En una de sus muchas estancias de presidio logró escaparse de un modo tan peliculero como descolgarse de una ventana con sábanas anudadas. Finalmente acabó en Alcatraz pero se las ingenió para mantener en prisión el mismo estilo de vida que había tenido siempre.

4 Comments:

Antonio said...

Hombre!!!

Enrique Rubio y su crónica negra son mi infancia. Interesante post.

Antonio.

A mí de Montgomery Cliff me gustan "Freud, pasión secreta" y "De repente el último verano"

Saludos

Adolescente18 said...

Jajajajaja Vaya historia, ¿vender la Torre Eifel? xd Nunca lo había oído / leído xd

Besitossssssss

Zinquirilla said...

Antonio, yo también recuerdo a Rubio de chica, no sólo por los cuadernillos, jeje. A éste lo he citado porque recuerdo que hablaba en Protagonistas que escuchaba mi madre.

A mí de MC hasta los andares xD. Bueno en serio, ya vi que pusiste Freud en el lista de pelis de t perfil. Mi prefe es De aquí a la eternidad.

Saludos.

p.d.: tengo unos cuantos blogs pero la mayoria abandonados, este es el más mimado, jeje.

Adolescente18 esperemos que los gabachos sí conozcan la historia, jeje.

Saludos.

Zinquirilla said...

Este blog nació con la censura que llevó a cabo Windows Live en mi space, de tal manera que mi opinión es estar en contra de la cesura.

Esta puede ser previa o posterior. No es una justificación, sino una acalaración.

Yo soy una persona de palabra pero hay quien no. A raíz de insultar a un comentarista, se despidió pero entra en este blog, que no le gusta, todos los días unas 5 veces.

Antonio medió con una sentencia de no escribir que incumplió y por ese motivo decidí establecer el derecho de admisión, esto es que escribiera, ya que su obsesión es irremediable pero que no apareciera en mi blog. De ahí que borré sus comentarios donde siguió con insultos.

Pero como no me gusta coartar la libertad de expresión, he preferido no borrarlos

Es triste que alguien emplee su tiempo y energía y malgaste este espacio en esa tirria que destila, pero así es la blogosfera, el refugio de los que no se atreven en la vida real.

Un saludo.

p.d.: me resulta curioso que entres en un blog donde no has participado hasta ahora con ese único interés.

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