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viernes, 20 de febrero de 2009

La Loren

Pasta, calcio, Neorrealismo. Agitación política, mafia, Barroco. Desde Domodossola hasta Pozzallo se extienden los tópicos sobre Italia. Pero nos olvidamos de una mujer, Sofía Loren, la más archiconocida actriz del cine italiano.

Romana de nacimiento y napolitana de vivencias, su biografía está aderezada con todos los ingredientes de una vida de folletín para que una pobre niña huérfana alimentara el deseo y los sueños de los que la contemplamos en una sala oscura llamada cine.

Hicieron falta varias etapas cual Giro de emociones y sacrificios para que nuestra prima donna se convirtiera en esplendorosa signora. Tan delgaducha en la posguerra que en la escuela se burlaban de ella con el apelativo de "mondadientes" y con una madre tan abnegada que la colgaba del brazo en todos los concursos de belleza que se convocaran. Besó a Carlo Ponti, un abogado metido a productor bajito y calvo, y se convirtió en su Pigmalión.

Atrás quedaban sus imágenes picantonas de senos oscuros y redondos para envolverse en túnicas de seda con que los figurinistas de Hollywood concibían el Imperio Romano en Quo Vadis. Antes de que se canse de tanto peplum, Vittorio De Sica acude a su rescate y la empareja con el mejor acompañante que ha tenido en pantalla, il bello, Marcello Mastroianni.

Por aquella época el cine italiano se inunda de estupendas y generosas maggioratas. Terenci Moix me enseñó a adorarlas a todas. Tan alegres y vistosas, que para dramas ya estaba Anna Magnani. Nuestra Loren es rotunda, descarada y carnal. Lianta como La ladrona, su padre y el taxista, deslumbrante en El signo de Venus y mandona para cerrar la trilogía del Pan, amor y...

Si en la ficción tiene permiso para coquetear y seducir a su antojo, en la realidad, su matrimonio no por ser el único que tenga, le ahorrará de contratiempos. Antes de que aparezca Paparazzo, alimentará a la prensa internacional la acusación a Ponti de bígamo, luego vendrán las evasiones de impuestos e incluso intentos de secuestros. Ella ofrece su amor incondicional y aparecen siempre los dos juntos, porque los dos hijos tardan en llegar.

Hollywood la reclama defitivamente para hacerla suya. Su belleza se ha estilizado, muestra una elegancia innata que no es fruto de modas pero serán su risa y desparpajo la que enamore a los mejores galanes de la época que la acompañan. Una de las películas preferidas de mi madre es Capri, con un maduro y siempre socarrón Clark Gable tan aturdido por la colorista isla como por la divertida Sofía.

En la apoteosis de su fama, curiosamente tras ejercer de dama medival en El Cid, de nuevo será Vittorio de Sica, que no le ha perdido su rastro, quien la traiga a Italia. Es joven pues no ha cumplido los 30 años pero tiene taleto interpretativo suficiente como para ser la madre que recorre la Italia en guerra en Dos Mujeres. Emotiva sin dejar de ser sensual en medio de la crudeza que le rodea, luchadora e independiente en un símil para liberarse de lo que le hubiera atado en vida. El mundo del cine le reconoció la valía como sólo sabe hacerlo, con premios, con una lluvia de premios que alcanzó el Oscar. Y como hablar de premios es hacerlo de ránkings y récords, ella fue la primera actriz en ganarlo en una película de habla no inglesa.

Se convertirá en símbolo indeleble de hermosura y genialidad. Varias declaraciones suyas nos muestran a una mujer inteligente, de agudo sentido del humor. Es extremadamente familiar y gracias a una producción televisiva no sólo se representó a si misma sino también a su madre.

Entre los años 60 y 70 rueda tanto en Italia como en Hollywood. Sigue deleitándonos como La condesa de Hong Kong, comedia que me gusta mucho, siendo encantadoramante alborotadora como la mamma Filomena Marturano de Matrimonio a la italiana, nos recrearemos entre Los girasoles con una melancólica y sencilla historia de amor y viviremos Una jornada particular.

Si en los 90 la vemos en su deslumbrante madurez de Prêt-à-Porter, en esta década, que se ha quedado viuda, nos espera Nine.

No hubo más júbilo en los Oscar que cuando ella gritó "¡Robertoo!" para premiar a Roberto Benigni con La vida es bella, ni mejores años llevados que con sus escotes Valentino o en el calendario Pirelli. Hasta se ofreció con un striptease a celebrar el ascenso del Nápoles.

¿Qué más decir de esta mujer? Nada. O sí. Que hoy es su cumpleaños. Buon Compleanno!

Actualización: hoy domingo 22 ofrecen la película Dos Mujeres (por sólo 1 euro) al comprar el periódico El País. Me he llevado una sorpresa al verla, así que esta tarde la rememoraré.

6 Comments:

Ana said...

He visto pocas películas suyas, pero sin duda es un mito.

Sabor Añejo said...

Guapa, guapa, guapa. Yo he visto la mayoría de sus películas. "Dos Mujeres", (fotograma que tu pones en la entrada), la vi cuando era pequeña con mi madre en un cine de verano, y ella me tapaba los ojos cuando se producían los bombardeos y los soldados violaban a su hija. No lo olvido.

Un abrazo

Zinquirilla said...

Ana el cine italiano en general es para descubrirlo y saborearlo. Y la Loren es maravillosa.

Sabor Añejo ya me gustaría tener un recuerdo así, yo en cambio la vi en la tele hace tiempo y luego la rescaté en un ciclo que me dediqué de ella (los martes he recuperado aquella tradición de la tele)

Un saludo a las dos.

Io said...

Siempre me pareció deslumbrante.

Me encantó sobre todo en Dos Mujeres (lo que lloré), Los Girasoles (lloré más aún) y El Cid (se me acabaron los kleenex y me enamoré de Charlton Heston).

Qué interesante biografía. Esta mujer siempre me ha caído bien. Tiene algo de bondadoso en su ser que se transmite.

Mil besos!!!

Zinquirilla said...

Io veo que coincidimos en nuetra predilección por la Loren, desde que la vi de pequeña en los libros de cine me pareció fantástica y luego me cae muy bien, desde luego.

¡Saludos!

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