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lunes, 4 de mayo de 2009

Cara estrategia

Esta historia, transmitida por Heródoto en su Historia, ocurrió en el Imperio Persa, concretamente en el siglo VI a.C. Su protagonista es Zópiro, un noble que fue hijo de uno de los conspiradores que organizaron la subida al trono de Darío I. Su estrategia fue decisiva para que aquél tomara Babilonia en el año 522 a.C.



El monarca aqueménida puso empeño en reorganizar el imperio, económica y administrativamente, con decisivas reforma políticas, legales, financieras, militares, y un ambicioso programa de construcciones que culmina en la fundación de la ciudad de Persépolis. Pero los primeros años de su reinado, tras los confusos acontecimientos que provocan el cambio dinástico, fueron aprovechados por gobernadores que se sublevan en varias regiones como Babilonia que lo hizo en dos ocasiones. La victoria se pondrá del lado persa que verá su continuidad de la mano del sucesor, Jerjes I (el que derrótó a Leónidas en las Termópilas).

¿Y nuestro protagonista?


Darío I tenía enormes dificultades para someter Babilonia. El asedio ya duraba meses y las fuerzas menguaban. Un día, Zópiro que era amigo suyo desde la niñez, se presentó ante él con la oreja y la nariz chorreando sangre y el cuerpo lleno de heridas sangrantes. El monarca se alarmó ante su estado creyendo que había sido atacado y al oír la respesta de su confidente, más alarmado aún quedó.

- Yo mismo me he cortado la nariz y esta oreja. He mandado que me azoten y que me laceren el cuerpo. El enemigo ocupa Babilonia y hemos agotado la reserva de nuestros hombres. ¡Hay qué actuar!

El soberano no articulaba palabra pero intuía que su mejor estratega iba a hacer honor a la fama de temerario que tenía.

- Me presentaré ante el jefe del ejército haciéndole saber que estoy deseoso de vengarme de ti por haberme quitado mis tierras y mandado al exilio. Me ganaré su confianza y cuando me dé un ejército lograré tender una emboscada para que los nuestros los derroten.

Partió Zópiro a la ciudad, situada a orillas del Eúfrates y, efectivamente, logró introducirse entre los insurrectos, cegados en su afán de independizar el reino de la férula del monarca. Pasados unos meses, Zópiro ya se encontraba al frente de un ejército como comandante en jefe. Como habían acordado, en las escaramuzas que tenía contra el ejército persa, resultaba victorioso. Los rebeldes babilónicos, convencidos de que la suerte se había puesto de su lado gracias al proverbial castigo recibido por el desertor y su acierto a la hora de acogerlo, desconocían el acuerdo entre Zópiro y Darío I y que los ejércitos huían simulando ser derrotados.

Por eso, pasados unos meses de levantarse el sitio, no dudaron en reconocerle el mérito concediéndoles las llaves de la ciudad. Era el momento oportuno. Esa misma noche abrió las puertas de la ciudad (famosa era la muralla de Babilonia) y el mismo Darío entró triunfante en Babilonia.


La ciudad permanecería formando parte del Imperio Persa hasta que en Gaugamela, Alejandro Magno derrotó a Darío III y en la misma ciudad encontraría tan joven, la muerte.

Ocurrió en el antiguo palacio de Nabucodonosor. En el año 575 a.C., Nabucodonosor II, había amurallado la ciudad de Babilonia. El conjunto ofrecía 8 monumentales puertas, una de ellas descubierta durante las excavaciones alemanas en Oriente Próximo de principios delsiglo XX. Es la famosa Puerta de Istar, así conocida por la divinidad femenina, que se conserva en el Museo de Pérgamo de Berlín.

Con sus 14 metros de altura, su decoración de ladrillos vidriados de llamativo azul con cenefas de ladrillos rojizos y la decoración en teselas de fieras y seres mitológicos, es una de las construcciones persas más conocidas. Sadam Hussein hizo una exacta copia, ya que le denegaron la devolución (como los frisos del Partenón), donde actualmente reside el destacamento norteamericano. De la ciudad de Babilonia, la bíblica Babel, que fue arrasada, quedan escasas ruinas. Sus zigurats y famosos jardines colgantes son fruto de descripciones narrativas y grabados.


Este mes de mayo se celebra en el Museo Británico una exposición sobre Abbas el Grande, sha de Persia en el siglo XVI.


Existen indicios que desmontan la veracidad de esta historia, no tanto por la inverosimilitud que pueda ofrecer esa mutilación voluntaria en aras del honor de su pueblo y rey (costumbre existente que se describe en la inscripción de Behistún), o porque su historia se parezca demasiado a la mutilación que Homero describe de Odiseo, sino por la ausencia de fuentes cuneiformes que citen al propio Zópiro como sátrapa (según la narración, recibiría como premio el gobierno de la ciudad equivalente a esa figura). Parece ser que Zópiro casó con una hermana de Darío I, tuvo a Megabizo, que fue comandante de las campañas de Jerjes y éste a su vez, tuvo a Zópiro, a quien Heródoto cita como su fuente.

7 Comments:

Lee said...

Zinqui!!! Me perdí tu cumpleee!! Lo siento mucho, esta ultima semana ha sido una auténtica montaña rusa para mi!
Un beso muy , muy fuerte,
y que cumplas MUCHIIIIIIISIMOS MAS.

Zinquirilla said...

¡Muchas gracias Lee!

y no te preocupes, espero que estos días sean más tranquilos para ti.

maria jesus said...

Muy interesante. Un abrazo

María said...

¡¡impresionante !! además de ser un pozo de sabiduría, tu primorosidad al montar el post da envidia a las novatas como yo..he leido algún comentario tuyo en otro blog quejándote del poco interés de nuestros chicos por aprender y estoy contigo..si tus alumnos no te aprecian..¡¡no saben lo que se pierden!!...en el futuro, estate segura, te recordarán...¡ojalá mis hijos tuvieran la suerte de tener una profe como tú, se nota que amas lo que cuentas !! Un abrazo

Zinquirilla said...

María Jesús, me alegro que te guste, recibe igualmente un abrazo.

María, primero darte la bienvenida al blog y luego agradecerte mucho que te haya gustado la historia, aunque lo que dices me saca los colores.

En cuanto a la enseñanza, yo pienso que un profe nace, debe ser una persona equlibrada, muy vocacional y que le guste enseñar. A mí la Historia me apasiona y disfruto mucho enseñándola pero una cosa distinta es educar, máxime hoy día. Yo con el panorama actual soy muy pesimista.

Por otra parte no me gustan los niños y hay que amar a tus alumnos. Pero me llama la atención su mundo y hablo mucho con ellos. No sé si me recordarán salvo por mi estilo excéntrico de dar clases (entre otras cosas doy apuntes siempre de memoria).

Seguro que tus hijos tienen o tendrán profes estupendos, los hay aunque también muy quedamos por los cafres que nos encontramos en las aulas.

Un cordial saludo.

Európides said...

Me ha encantado este artículo tuyo Ziquirilla.

Como usaban ya por aquel entonces sabias estrategías para conseguir sus fines, usando una de las grandes virtudes, la paciencia, pues lo que se considerán meses, quizás fueron varios años hasta que Dario I pudiera conseguir sus fines.

Es una lástima que tantas guerras hayan destruido un patrimonio tan valioso para la humanidad. Crear para que luego sin escrúpulos sea destruido. Una pena...

He llegado hasta aquí no a través de mi blog como acostumbro, sino a través del Bloguer Feliz de Yenodeblog, o sea que felicidades :)

Saludos.

Zinquirilla said...

Európides, me alegro que te gustara el relato, lo suelo contar como anécdota histórica en las clases, no sólo acerca de la estrategia como bien dices, sino como ejemplo de amistad, en este caso el ofrecimiento de Zópiro era por salva la autoridad del que era su amigo, Darío I.

Las guerras actuales han perdido todo sentido de caballerosidad.

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