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lunes, 23 de febrero de 2009

Hollywood mira a Bollywood

El premiar a Slumdog Millionare es un desenlace, cuanto menos brusco, del viraje que ha tomado la industria hollywoodiense en las últimas ediciones de sus premios Oscar.

Unos premios tan criticados (como todo lo que huela a yankee, por cierto) y que siempre han concitado ese amor/odio de estar atento a su resultado para luego defenestrar todo lo que premiaba. Y unos premios que siempre se ha llevado mal con un sector, más o menos amplio, de la crítica, donde los más "sesudos" aún andan reponiendose de las laureadas Bailando con lobos, Braveheart, Una mente maravillosa o Crash. Cuatro malas películas que se aunaron en su año, que muchísimos han visto y que bastante recuerdan tiempo después. Y tienen en común un reconocidísimo e incuestionable aire hollywoodiense; esto es, americanismo, espectáculo, despliegue de medios, historias llenas de emoción y todo lo que nos recuerda al star system.

Últimamente hasta Robert Redford se quejaba de que su festival Sundance ya no era tan indie como antes. Indie. Manido palabro que se aplica a producciones pequeñas, con directores/actores desconocidos, de productoras ajenas a Hollywood, de rodajes rápidos, con escasez de medios, de difusión por el boca a boca, de taquillazos inesperados, aupados como la sorpresa del año. Un término que pierde lógicamente la frescura con la que nació y que Hollywood ha querido hacer suyo: las pretendidas Pequeña Miss Sunshine, Juno, Entre copas o Lost in traslation.

Yo siempre he sido una entusiasta seguidora de los Oscar. Me gusta Hollywood de la que prefiero que tenga más escándalos y vicios que aciertos y virtudes. Adoro la parafernalia de la que, haciendo alarde, siempre se ha rodeado y lo concibo como puro entretenimiento. Sigo afirmando que esa es la base del cine. Es Arte, sí; puede ser aleccionador, también; no concibiría la vida contemporánea sin sus imágenes y diálogos; pero es la fábrica de sueños.

No entiendo ese afán de Hollywood por volverse tan serio. En la inmensa cantidad de festivales con sus premios y distinciones, hay de todo tipo como para premiar lo intelectual, lo artístico, lo espectacular, lo propio, lo extranjero.

Se supone que se se premia a la mejor película. El problema radia en que llevamos años asistiendo a una lastimosa selección donde cada vez "cuesta" más encontrar algo digno.

Slumdog Millionaire es una buena película, pero no una gran película. Tiene muchas virtudes como la forma tan realista de mostrarnos lo que hay: el mundo globalizado en el que vivimos pero cinematográficamente puede ser un desastre con un inicio confuso, que aleja el interés del espectador y un final maniqueo que raya lo infantil. Tiene un excelente desarrollo que emociona y nos hace reflexionar pero no es una película redonda. No llegará a convertirse en un clásico.

La alternativa a no premiarla era El curioso caso de Benjamin Button, una película meliflua de muy buenas intenciones en su corte clásico y con mejores empeños en las interpretaciones. Hollywood la ha ignorado en su afán por hermanarse con su bulliciosa rival: la industria india que la supera en réditos, llamada Bollywood. No obstante, Slumdog Millionaire no es un ejemplo de ese cine derrochador en colores, bailes y bellezas (salvo en el baile del tren), es precisamente la antítesis, la que muestra la fealdad de la pobreza de los niños, los más débiles e indefensos. Es la película repudiada en su mismo escenario, la India.

Como ya comenté no vi la gala. Parece que ha sido más dicharachera que en años anteriores con los pasos marcados por Hugh Jackman. Me he parado a ver los bailes y sobre todo a esos quintetos arropando a los ganadores en plan mosqueteros (un guiño al lema de los niños de Slumdog Millionaire) , se deberá a que echo de menos que se premie a películas como Gladiator, Chicago, Sin perdón o American Beauty.

Hollywood cambia, de acuerdo, es positivo; yo señores, soy demasiado nostálgica y pelín mitómana para ello.

6 Comments:

RAMPY said...

Y es que los americanos son auténticos especialistas en adaptarse a los tiempos. Fíjate en Madonna 25 años en el mundo de la música y sigue ahí , incombustible.
Un beso
Rampy

Lee said...

Gran post Zinqui ;)

Los oscars siempre serán muy grandes, porque , ademas, la sombra de todos los momentos miticos e inolvidables de los ultimos 80 años de cine siempre estarán ahi, como fantasmas, en todas las ceremonias.
Esta gala estuvo muy bien, me gusto el dinamismo y la forma de llevarlo de Jackman, y el numero musical con Beyonce recordando los grandes temas musicales del cine fue brillante.

Ya se que a ti no te gusta, pero yo estoy FELIZ por Penelope, y me encanto su discurso ;)

Besos.

Európides said...

Me has recordado con lo de la fábrica de sueños a Pretty Women, que es de esas películas que no te cansas de verla y que al final dice eso, "esto es Hollywood". Y está claro que es la cuna del cine y el espectáculo.

Pero es lógico que se fijen también en todo lo que se mueve alrededor de ese mundo, que como bien dices es arte.

Besos

Luismi said...

slumdog millionare es algo así como un musical???

la tengo que ver *.*

Zinquirilla said...

Luismi véla y sorpréndete, es de las que merece verla teniendo antes las orejas tapadas como los caballos de carruaje :D

Os contesto a los demás luego ;-), ando super liada estos días, mañana los trapitos de la gala y más cosillas.

Zinquirilla said...

Rampy, los americanos se adaptan, reciclan, copian, adoptan, imitan, innovan y crean todo lo que se les antoja y ocurre.

Muchas gracias por tus palabras Lee. Este post es como un editorial del blog respecto a los Oscar de este año y el rumbo de Hollywood en general.

Európides le has puesto peli a mis palabras ;-)

¡Gracias a todos por los comentarios!

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