My phrasebook

Siempre recibimos cuando damos.

Una canción

lunes, 15 de diciembre de 2008

Música de anuncio (7)

¿Reconocen esta canción? ¿Y el anuncio al que va asociada?

Este joven neoyorkino se presentaba así en el video que colgó hace un año en Youtube como millones de cantautores en el mundo. Y como en las películas, un avispado ejecutivo de publicidad (la de veces que el protagonista presenta una cuenta), cuando la escuchó, le mandó un email para una campaña. Pero como estamos en el siglo XXI, por muy pibe que parezca este rubianco de voz grave, googleó el nombre de la campaña y descubrió un país donde sus habitantes habían institucionalizado un día para tal evento que todos esperaban con ansias. Pidió el doble. Y su deseo, marca de la casa, le fue concedido.

Así que esta historia tiene un final feliz pues puede decirse que a Lionel Neikov le tocó la lotería.

Pero como aquí gastamos tanto de controversia como gustamos de nostalgia, la mayoría reclama que "el calvo" vuelva. Sí, Clive Arrindell, el tipo ese inglés que trabajaba una sóla vez como Papá Noel y que nos deseaba suerte con el vals de Jarre del Doctor Zhivago. Recuerdo el quejicoso reportaje de El Mundo sobre lo que supondría su desaparición, además de detallar las draconianas condiciones que imponían al tipo de no conceder entrevistas ni hacer otros spots.

En 1998 apareció por primera vez (ver anuncio).

Y en 2006 desapareció de escena (ver anuncio).

Pero aún se le echa de menos. La gente no espera regalos ni comidas ni nocheviejas, quiere que el calvo les ayude a reencontrarse con la Navidad, junto con el hijo perdido de El Almendro y las burbujas de Freixenet. Esto último no me lo invento, no hay que más que dar un garbeo por los foros, hasta en Yahoo, oráculo de nuestro tiempo, anda la gente desorientada.

Al menos algunos le echan humor al asunto, recordándolo a su manera (ver video).

A mí la canción con esos sones de guitarra acústica, me gusta aunque la letra sea tan amarga que no pegue mucho ese Freeze my senses. Los anuncios de lotería, es raro, no los sigo, bueno no lo es tanto, el de Pancho me parece ya infumable. Tenía este post pendiente desde hace tiempo y pensé que ya se sabría el anuncio.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Navidad en el blog

¡Hola todos!

La Navidad ha llegado al blog. Desde hace días ya se nota el ambiente festivo especialmente en las iluminaciones de las ciudades y en los anuncios. Y en la blogosfera ya había widgets varios para decorar los blogs. Si bien el año pasado no puse nada en el blog, este año se nota que conozco varios blogs que ofrecen recursos y que manejo mejor los códigos html. Así que he tirado los píxeles por el blog. Después de recopilar numerosas fotos y widgets y andar probando en un blog que tengo de borrador, he completado la decoración de Zinquirillablog.

No he cambiado la imagen de cabecera porque viene con la plantilla y es mírameynometoques, pero casi todas las secciones están trastocadas.

Empezando por la nevada que la misma blogger no ha visto en su vida, una cuenta atrás a cargo de Papá Noel no podía faltar. La guirnalda y las campanas nos anuncian la Navidad con un felicitación para todos los visitantes y lectores del blog que pueden disfrutar cada día de un villancico distinto.

La Navidad no gusta a todos, por eso he pueso una encuesta, eso sí muy breve con sólo dos opciones. Yo creo que La Navidad o gusta o disgusta mucho, sin ambages. Más adelante habrá un meme sobre el mismo tema.

Siguiendo con la decoración no podía faltar el muérdago. Aunque es una tradición ajena a nosotros me gusta mucho, siempre he querido colgar uno en casa. Aquí con El muérdago del Blog ya se sabe: "no podéis pasar sin comentar". En las recomendaciones de libros y pelis las habrá de temática navideña, no podía faltar el árbol y el blog se despide con la felicitación navideña que este año enviaré por correo y la guirnalda.

Pero hay más. Recopilaré la lista de villancicos para elegir cuál escuchar. No me gusta que suene la música directamente así que sólo tenéis que da al play. La lista de Ayuda Blogger cambia para convertirse en Navidad en el Blog. Si pincháis en la imagen os lleva a mi space con una lista de más de 30 recursos para decorar el blog. Hay dos concursos en los que participo: Pizcosblog y Un surfista solanero.

Le he cogido tanta afición al Photofiltre (a la espera de manejar el fotochof) que me encanta hacer mis propios carteles. Hay uno que simboliza el espíritu de la fiesta por eso dice "En este blog se vive la Navidad". Tengo la imagen disponible sin mi inscripción por si queréis ponerla en vuestros blogs. He cambiado el cartel de mi correo electrónico así que no dudéis en preguntarme cualquier cosilla de la decoración.

Os deseo a todos una Feliz Navidad

viernes, 12 de diciembre de 2008

El pecosillo de la Metro

Con bastante aunque justificado retraso escribo sobre este actor. No sé si habiendo tardado más se hubieran producido más fallecimientos (*) como el suyo en este año en que tantas estrellas han decidido reunirse en el olimpo de los dioses del cine (como diría Terenci, no creo que la frase sea suya pero lo parece).

Van Johnson no es muy conocido hoy pero en los años 40, librado de ir a la guerra, fue clave de taquillazos de la Metro, aquella que contrataba estrellas a porrillo (su eslogan era más refinado "más estrellas que en el firmamento").

He visto pocas pelis suyas, pero las más conocidas y por las que es recordado: el Motín del Caine con Humphrey Bogart, Brigadoon y La última vez que vi París, con Elizabeth Taylor, quizás la que más se asocia con él.

En cambio cuento con frecuencia una anécdota de él y referente a Montgomery Clift. En 1937 Monty, que tenía 17 años, pasó el verano en Newport. Allí, un muchacho desgarbado y pecoso hijo del fontanero que le llevaba cuantro años insistió en conocerlo y que le hablara de Broadway donde Monty ya actuaba. Monty se mostró afectado y pedante como era habitual en él entonces. El muchacho no cejó en su empeño y triunfaría.

Volviendo al actor, también pasó por Broadway apareciendo en comedias musicales como chorus boy hasta que una fue llevada al cine y participó con Lucille Ball y Ann Miller. Desde entonces no paró de rodar bajo reconocidos directores. Su rostro juvenil y su porte atlético le convirtieron en el acompañante ideal de las vecinitas de al lado como June Allyson, Esther Williams o Janet Leigh. No fue un gran actor pero sí consiguió el estatus de estrella contando con una legión de fans entre las jovencitas de la posguerra.

En los años 60 participó en celebradas series de televisión como El Virginiano y su última aparición en el cine fue en la nostálgica La Rosa púrpura del Cairo, de Woody Allen, uno de los más logrados homenajes al cine.

Con una vida tranquila aunque siempre presente en el mundillo de Hollywood debió ser una persona afable. Recuerdo lo que contó hace tiempo un periodista del Fotogramas acerca de su encuentro fortuito cuando fue homenajeado en San Sebastián y le trató con suma sencillez.

* los otros fallecidos este mes son el director Robert Mulligan y la pin up Bettie Page

Escrito originariamente el 26 de diciembre.

Santa Catalina

Santa Catalina es una iglesia del casco antiguo de Sevilla, emplazada junto a la Plaza Ponce de León a la entrada del antiguo camino real de la calle San Luis, en el mismo linde del perímetro que conformaba la muralla romana. Fue una de las muchas mezquitas que hubo en Isbilya que tras la reconquista quedaron convertidas en parroquias de collaciones cristianas, remozadas hasta presentar una fisonomía característica del arte gótico-mudéjar como se aprecia en portadas y torres.

Forma parte de un conjunto de vecinas iglesias como Santa Marina, Omnium Sanctorum, con una historia propia que arranca en el siglo XIV cuando sobre la ruinosa aljama se construyó un nuevo templo bajo la advocación de la santa de Alejandría. Posteriormente recibirá varias transformaciones y restauraciones hasta llegar al siglo pasado en que se asocia con una popular cofradía conocida como "Los Caballos". Junto a la iglesia de san Román conforma una parroquia unidas por el mismo trágico destino de la ruina arquitectónica y el cierre de las iglesias. Afortunadamante San Román se ha restaurado (con más o menos acierto y con la consecuencia de la salida de la popularísima Hermandad de "Los Gitanos") y desde hace más de cuatro años las cubiertas de Santa Catalina están esperando ser restauradas.

Para conocer un poquito más esta iglesia, cabe destacar que conserva restos originales del mihrab y el alminar islámicos. La torre presenta la característica decoración de paños de sebka y arcos ciego polilolulados del arte musulmán que fueron asimilados por maestros cristianos como se observa en el "redondillo" que es el muro exterior doblemente circular de la nave del Evangelio que presenta la misma decoración en ladrillo de arquillos ciegos polilobulados. Una zona actualmente ennegrecida, desgastada que no es apreciada por los que la usan con fines poco higiénicos o simplemente para apoyar veladores.

En el interior, recogido en dimensiones y altura, las tres naves con presbiterio y coro se sustentan con arcos formeros apuntados sobre pilares cuadrangulares que se cubren con bóveda de artesanado mudéjar de artesa, con tirantes en la central y colgadizo en las laterales, mientras que la capilla mayor se cubre con bóveda de crucería. El retablo mayor es de Diego López Bueno (1624-29) con una pintura de San Pedro (1560) de Pedro Campaña y una imagen de Santa Catalina del siglo XVIII. Desde las laterales se abren capillas que fueron construyéndose con lo siglos destacando la Sacramental (1720) joya del barroco andaluz de Leonardo de Figueroa.

En 1912 fue declarada Monumento Nacional y en 1926 el arquitecto del Regionalismo, Juan de Talavera, acometió una importante restauración que conllevó tapar la primitiva puerta con la fachada gótica de la iglesia de Santa Lucía, secularizada desde La Gloriosa (1868) y que sigue hoy abandonada a su mala suerte como almacén del ayuntamiento.

La Hermandad de la Exaltación con un portentoso Crucificado (1687) de Pedro Roldán que procesiona en uno de los pasos de más sentido escénico de la Semana Santa de Sevilla, conocido por los dos equinos que lleva, tienen su sede aquí junto a las hermandades del Carmen, Rosario y Santa Lucía que también procesionan.

En mayo de 2004, Santa Catalina cerró sus puertas. Las dos palmeras que la flanqueaban se doblegaron afligidas y hoy queda una que se comba lastimosamente. Desde hace unos meses en la blogosfera sevillana y en torno a un programa de radio que los reune se ha formado un movimiento de protesta por la negligencia de la adminiastraciones públicas y de rechazo a que la situación no vislumbre una solucion. Yo tenía pensado este post desde entonces y ya no quería postergarlo como han hecho a quienes critico. Ha habido una noticia ayer mismo: el compromiso entre Junta, Ayuntamiento y Arzobispado, auspiciado por Celis, recién estrenando la dirección de Urbanismo que para más señas nació en el barrio y es hermano.

Por eso hoy habrá una concentración a las puertas de Santa Catalina. No hace falta ser un blogger o un sevillano, ni ser católico, sino sensibilizado con un monumento artístico de nuestra ciudad que coloquialmente se cae a pedazos.

Esperemos reunirnos nuevamente, pero un Jueves Santo para ver salir los pasos de la que es, por cierrto, mi parroquia. Cosas del destino, cuando me mudé al barrio lo primerom que averigüé es cuál era mi parroquia y es esta, que espero que siga siendo el templo de la historia sevillana que es.

Ver web oficial pro restauración que incluye este video.

martes, 9 de diciembre de 2008

El año que vivimos la crisis (y 3ª parte): Mis ganancias

En mi familia, muy real como todas a diferencia de la irreal que no vivirá la crisis hasta que Leonor trabaje de corresponsal en Londres, vivimos una particular crisis económica que como toda penuria quedó grabada en mi memoria cual infante dickensiano.

Recordarán que primero conté cómo mi padre decidió cambiar de trabajo, lo cual le fue bien y que luego tuvo la ocurrencia de recortar gastos con el autobús escolar, lo que no salió tan bien.

Leer 1ª parte y 2ª parte.

¿Ya estáis de vuelta? Este es el desenlace de aquellas vicisitudes críticas que vivimos a mediados de los 80 y que provocó unos cambios de conducta sorprendentes en mí:

***

Por aquella época almorzábamos mi madre y yo, porque mi hermana ya estaba haciendo Bup en otro colegio y mi padre rara vez estaba en casa al mediodía entre semana.

- ¡Chica, lávate las manos y ven a comer!
- ¡Vooooy!
- Ya estamos con el voy, ven enseg...

Yo aparecía por la cocina donde ya estaba la mesa desplegada. Durante media hora estaba parloteando contándole a mi madre las ocurrencias del día o poniéndole la cabeza como un bombo como ella decía gesticulando con los brazos abiertos.

- Luego me cuentas lo de T. M. (T. M. era mi mejor amiga, solía llamarla con el primer apellido incluso cuando charlaba con ella). Termínate las papas revueltas.
- Es que no tengo más ganas.

Mi madre observaba asombrada que en días que había mi comida favorita como aquel, puchero y patatas revueltas con huevo, comiera tan poco.

- ¿Te duele el estómago?
- No
- ¿La barriga?
- No

Durante años no entendí aquella absurda diferencia. Mi madre estaba a punto de ponerme el termómetro pero viéndome tan sonrosada y con aquel aspecto tan feliz, no parecía estar mala. Cuando me levanté de la mesa reparó en el pichi del uniforme.

- Ese uniforme se te ha quedado chico.

Yo me encogía de hombros despreocupada y salía de la cocina.



Mi padre siempre tuvo un horario flexible y entre semana solía acordar con mi madre ir a algún sitio a lo que yo me apuntaba.

- Chica, ¿te vienes con nosotros que vamos a comprar unos muebles?
- Tengo que hacer los deberes.

Luego venían los sábados que era el día de compras por excelencia.

- Venga Virlli recoge la mesa que nos vamos.
- Ofú, yo tengo que hacer los deberes
- Luego lo terminas
- Deja que se quede mamá - intervenía mi hermana- yo hasta las 8 no voy a salir.

Aquella tarde de sábado me la pasé encerrada en la salita. Normalmente era así pero con mis cosas y más de una vez simulaba estar estudiando pero en cuanto se iba alguien sacaba un libro de la estantería o me ponía a hacer pulseras de trencitas. Pero en estas coasiones, por mucho que se asomara mi hermana con ganas de descubrirme o avisándome de algo de la tele, siempre me encontraba enfrascada.

- ¿Tienes examen el lunes?
- Sí, y dos trabajos que entregar.
- ¿También el lunes?
- No, son para la semana que viene, pero así me los quito de enmedio.

Mi hermana hacía una mueca burlona ante una pequeñaja de 4º de Egb. Reparó entonces en una tablilla de madera que tenía en el suelo con el mapa de Andalucía, sus ciudades, ríos y montañas, en plastilina.

- Te ha quedado muy bien. Pero, ¿por qué pone aquí R.S.L.?
- ¡Huy! Se me ha olvidado poner mi nombre también.
- ¿Te ha tocado hacerlo a ti todo?
- No, ¿no viste ayer que estaba a medio hacer? Pero quiero que quede bien y sacar buena nota.



El domingo por la noche antes de irme a la cama, solía dejar la maleta escolar en el recibidor. Era una bolsa de tela de flores del campo, muy bonita. Por entonces no usaba mochilas, mi madre las consideraba de niños. Al día siguiente mi madre al darme el bocadillo del recreo me preguntó qué era ese bulto que sobresalía de una bolsa de plástico.

- Es un trabajo de plastilina.
- Me refiero al estuche, ¿por qué no lo guardas en la maleta?
- Es que no me cabe.
- A ver que te ordene yo la maleta. ¿Y este otro estuche?
- El que me regalaron por la amiga invisible.
- ¿Pero no te había tocado una libreta de Kitty?
- Nooo, eso fue a T.M. Nunca me escuchas mamá -replicaba yo haciéndome la ofendida.



Un día de repente traje una nota de la profesora con una cita para mis padres. Yo me imaginaba ya de qué se trataba. A la señorita no le había parecido nada bien a lo que me había dedicado en los últimos meses.
- Resulta que le ha hecho los deberes y los trabajos a varias compañeras. A cambio, éstas le daban chucherías pero algunas le han dado cosas como estuches o libretas y una hasta la pagaba con dinero.

Mi madre puso el grito en el cielo y mi padre lo considero una travesura. Cuando me preguntaron que por qué diantres había hecho tal cosa, cuando no me faltaba de nada, lo cuál era verdad, les dije que era para ahorrar.

Pero en el fondo, recuerdo cuánto disfruté con aquella faceta mía de comerciante. La idea se me ocurrió un día en el recreo en que vi a dos compañeras pasándose los cuadernos de mates. Yo era la empollona de la clase así que los tenía bien resueltos. Les pareció fantástico que quisiera dárselos. Pero yo no lo hacía en plan caridad. Les pedí una bolsa de kikos a la salida del cole y aceptaron. Luego vinieron los trabajos de Sociales para el día de Andalucía y mi madre acabó descubriendo una libretita donde yo había anotado minuciosamente el nombre de las niñas, los encargos que les hacía y lo que me daban (chucherías, un estuche, bolis chulos y hasta un SúperPop descubrió horrorizada), todo en plan muy contabilidad de mafiosos. Dejé de traficar con los deberes hasta que en 7º volví a las andadas vendiendo mapas mudos que me fotocopiaba mi padre.


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