My phrasebook

Siempre recibimos cuando damos.

Una canción

lunes, 31 de mayo de 2010

How I Met Your Mother

Los lunes no serían lo mismo sin Cómo conocí a vuestra madre (HIMYM). No miren en la teleguía. Todo se debe a mi propia programación pero es que no hay mejor día que el lunes para disfrutar de esta estupenda sitcom.

En mi caso se une el hecho de que llego del trabajo por la noche, mientras que otros días lo alterno con trabajo a primera hora de la tarde hasta el viernes que libro desde las tres. Es lo que tiene una semana de auténtico barullo laboral en cuanto a sitios, horarios y tareas. Por eso, a cada día que veo la tele (entre semana, los findes son más de cine y leer) le corresponde su dosis de humor, adrenalina, reflexión, entretenimiento o pura evasión que es lo mejor que te da la tele.

Cómo conocí a vuestra madre es un soplo de aire fresco que entra a raudales entre tantos misterios por resolver (¡ojo! que me encantan pero proliferan demasiado), las TSNR (tensiones sexuales no resueltas) que normalmente yo dejaría bien atadas y las kilométricas tramas que abusan de cliffhangers. Como sitcom cumple con todos los requisitos: capítulos autoconclusivos, de corta duración, escasos personajes y ambientes muy localizados. Evidentemente no falta la sucesión de gags pero es precisamente en su toque de comedia donde traspasa los límites de mera comedia de situación. Es una serie cómica, más que una comedia. Las risas a carcajadas, ruidosas, estallan al mismo tiempo que uno aplaude a rabiar y se retuerce de risa en el sofá. Tus propias risotadas ahogarán las canned laughter que la acompañan.

¿Y quién es el cómico que participa en ella? Ninguno. Awesome! No es al estilo Seinfeld ni ha sido (ni será) cantera de cómicos del Saturday Night Live. Habla de un padre que tiene su increíble historia de amor. Pues bien, no he visto una serie donde se hable tanto de amor y no sea romántica al uso. Quizá la habilidad de los guionistas estriba en esa dualidad cómico-romanticismo. A mí, desde luego, me tiene enganchada en las dos vertientes.

Un día cualquiera acababa de encender la tele, cenaba, terminaba el telediario y veía en el periódico que echaban a continuación. Veo que en La Sexta empieza una nueva serie. A ver qué tal.

Un voz en off nos traslada al año 2030. Pero afortunadamente no salen platillos con cylones de por medio, sino un padre nostálgico que le cuenta a sus hijos adolescente (sospechosamente parecidos a los de hoy día) cómo conoció a su madre a partir del año 2005. Él es Ted Mosby (Josh Radnor). Es mono pero no es guapo. Tiene un buen trabajo pero una mierda de jefe. Es encantador pero también un tío enrrollado, vive en Nueva York y tiene los mismos gustos frikis de su/mi generación. Pero está enamorado. Él no lo sabe pero lo está. En realidad vive en permanente estado emocional de "chico conoce a chica-chico se enamora de chica". Hay quién le gana en eso. Ahí está su amigo de la universidad, Marshall Erikesen (Jason Segel) con su eterna novia Lily (Alyson Hannigan). Y hay quién suspende en eso. Ahí está su amigo Barney Stinson (Neil Patrick Harris), ególatra, infantil, y con un sofisticado código de ligues.

En el primer capítulo se produce el desencadenante de toda la serie: Marshall y Lily van a casarse después de un prolongado noviazgo que empezaron en la facultad (en la litera de arriba de su cuarto compartido con Marshall, como se encarga de recordar Ted) y de vivir juntos compartiendo casa con Ted. Ese mismo día conoce a Robin Scherbatsky (Cobie Smulders), de apellido impronunciable y canadiense, lo que será motivo de chistes continuos (es la versión actual de los chistes sobre Saint Olaf de Las chicas de oro)

¿Será Robin la elegida por Ted como madre de sus retoños?

Desde luego, el personaje de Robin, sin ser mi favorito, es sorprendentemente atractivo. No es fácil hacer de tía buena y resultar entrañable a la vez. Y su sentido del humor es el contrapunto perfecto a las payasadas de Marshall, las inseguridades de Ted, las cursildas de Lily (el único personaje que no acabo de encajar) y las filosofías de Barney.

Barney es punto y aparte. Es un personaje que nace con un Suit up (Póngase traje) y que tiene una historia que contar para cada mujer que se ha ligado (o querrá que se ligue su amigio Ted). Curiosamente yo confundí al actor que lo interpreta con el que hace de hermano mayor de Malcolm, pero se trata del que hacía de niño doctor y que en sus intervenciones en galas de premios se está revelando como todo un showman.

Las teorías sobre las mujeres, los ligues, las relaciones sexuales, sus frases y latiguillos; son todo un puntazo. Es el perfecto ejemplo de yuppie trasnochado de esta década que se ve en ocasiones empequeñecido ante el idealismo ecológico de Marshall, las buenas intenciones pedagógicas de Lily y el buen rollismo de Ted y Robin hacia sus congéneres. Precisamente las intenciones de los tres de no lastimar son las que más veces meten la pata. Barney es genial, es le-gen-da-rio.

A los personajes televisivos de hoy día se les exige más que a los de antes. Si antes simplemente les pasaban cosas, ahora evolucionan. La televisión -norteamericana, of course- está viviendo una auténtica edad de oro con unos productos muy buenos que por fin levantan el sambenito de ser la tele la hermana menor del cine. Pero no se puede comparar un guión cinematográfico cerrado con el de una serie. Y más hoy día cuando la prolongación de una serie depende de cuestiones económicas de audiencia y caprichos de productoras y no del final que quieran darle voluntariamente sus creadores y guionistas.

Se compara mucho a HIMYM con Friends. Para algunos es su sucesora y otros cuantos no bajan a Friends de su pedestal de reina de la sitcom. Friends es una buena serie que marcó una época. Quizá yo la vea más del lado romanticón que del cómico y me fije más en las chicas que en los chicos (al revés de lo que me pasa con HIMYM). Cómo conocí a vuestra madre le debe mucho a Friends. Toma elementos suyos a los que ya nos hemos acostumbrado los televidentes: un grupo de amigos treintañeros residentes en Nueva York cuyas vidas después del trabajo transcurren en un bar de encuentro. Pero se nota que los creadores de HIMYM dan un paso más, haciendo una serie más elaborada, reuniendo diversos géneros (en realidad hoy día ninguna serie de televisión responde a un sólo género) e introduciendo un estilo en la narrativa bastante ingenioso aunque no sea una novedad: los flashback.

La voz en off encaja perfectamente (hay quien le parece abusivo ese recurso, a mí en cambio suele gustarme). Y recordar el pasado de los personajes permite modificarlos continuamente. En cada episodio se relaciona la vivencia actual con una del pasado de un personaje. No hace falta que se esmeren en las modas o en que coincidan los looks. La gracia está en ver cómo influye el pasado en el presente.

Un día cualquiera pusieron la serie a las 2 de la mañana. Pasé a verla a través de Internet y salí ganando. No sólo puedo verla cuando quiera, sin publicidad y a mi ritmo sino que preferí verla en VO. Ahí sí que se sale ganando, por las voces y escuchar los gags originales.(*)

Cómo conocí a vuestra madre es muy divertida, tiene sus momentos entrañables y un guión más elaborado de lo que parece. Todo eso en 25 minutos incluyendo el paparará de la sintonía. It's legendary!

(*) La misma frase estrella de Barney cada vez que hace un Hi5 se entiende cuando la escuchas en inglés. Es un juego de palabras entre legen-dary y dairy (producto lácteo), que aquí ni siquiera se han molestaod en adaptar. It's gonna be legen- wait for it and I hope you're not lactose intolerant 'casuse the second jalf of that word is- dary!. Sería algo así como "¡Eso va a ser -y espero que no sufras intolerancia a la lactosa, porque es -la leche!"

sábado, 29 de mayo de 2010

Demencia juvenil

* 15.45 horas

-¡Chicaaaa!!

Mi padre suelta una estentórea llamada. Yo pego un respingo porque en ese momento ando trajinando en mi cuarto. Ya estoy acostumbrada a que el tono de su voz sea diametralmente opuesto al contenido de su mensaje.

Está en la cocina con la lavadora y me deja instrucciones para el lavado. Ante su atónita mirada cojo un post-it y lo apunto.

- A las cinco la pones y a las 7 vengo yo y tiendo la manta.


* 17.30 horas (aproximadamente)

Pongo el termo del cuarto de baño. Me digo que a las siete habrá agua de sobra para que se duche. Entro en la cocina y veo el post-it sobre la encimera. Lo cojo con indisimulada satisfacción por no haberme hecho falta y lo tiro a la basura.


* 18.30

Salgo de la ducha. Empapada, antes de coger el albornoz (en realidad no me lo pondré, de mayo a octubre uso el natural drying casero), quito el enchufe. Sí, lo sé, estoy describiendo mi propia defunción. Me visto y salgo camino de la academia.


* 19.25

Entro en la academia y veo a un muchacho muy mono. Hasta las gafas de pasta roja no le desentonan. Salgo al patio donde está mi compañera S. fumando. Está sola y le hablo del que está sustituyendo a M. También le pregunto por J.A., un alumno mío que se ha apuntado este mes. Me dice que A. está todavía en inglés terminando un ejercicio.

Me voy a la sala de profesores pero la fotocopiadora está ocupada. Me dirijo a mi clase y van llegando mis alumnos. Se van acomodando y voy a empezar la clase. Antes, les voy diciendo que hoy terminamos el último tema y que la semana que viene empezamos el sprint final, animándoles a que hagan un último esfuerzo que les merecerá la pena. Tengo aún la abierta la puerta de la clase y veo venir al profe sustituto.

- Ya puedes usar la fotocopiadora, Virginia.

(¿Se acuerda de mi nombre? ¡Yo del suyo, noo! Eso no suele pasarme, claro que sus horas no coinciden con las mías y es la segunda vez que nos cruzamos. ¡Y qué manera tan curiosa de decirlo!!). Con estos pensamientos propios de la estación meteorológica en la que estamos me dirijo a la sala de profesores.


* 19.40

Estoy sola en la sala de profesores haciendo fotocopias. Suena mi móvil y hago un gesto de contrariedad. No me gusta dejar el sonido en el trabajo. Y el que me llama debe saber que estoy trabajando.

- Chica, ¿has puesto la lavadora?
(Unos segundos de silencio)
- La... ¿lavadora?
- Da igual, no pasa nada. (En un tono asombrosamente neutro)

No me da tiempo a decir que he puesto el termo. Mi padre es el perfecto ejemplo de que se puede arruinar a las compañías telefónias. Las palabras lavadora y termo se enmarañan en mi mente como si sus respectivos cables se enredaran cual ovillo de lana y un gato juguetón lo hiciera rodar de la sensación de haber hecho algo que me han encargado a la de no haber hecho algo que me han encargado.

Vuelvo a las hojas fotocopiadas y entro en la clase. Les reparto las fotocopias y durante los siguientes minutos lleno la pizarra (y espero que sus cabezas) de la trayectoria de la UE.

Termina la clase y veo a un alumno de Grado Superior esperándome. Me entrega un ejercicio que ha hecho para que se lo corrija. Veo su nombre escrito.

- Tú te llamas A. y no J.A.

El muchacho me dice que sí, muy bajito y sin darle importancia.

- Y yo llevo un mes llamándote con un nombre compuesto. La cosa es que cuando te llamaba A. es justo cuando pensaba que decía mal tu nombre.

Salgo de la academia y me voy a casa andando. El atardecer es precioso. El calor se ha alejado pero la luz aún brilla entre las jacarandas de la avenida.



Cuando llego a casa rebusco en la bolsa de basura. Allí estaban los pedacitos del post-it. Había escrito "enchufar..."

jueves, 27 de mayo de 2010

De Roma a Gades

Las Consejerías andaluzas de Cultura y Educación en colaboración con el Gabinete Pedagógico del Museo de BB.AA. de Sevilla, han desarrollado este juego multimedia en flash para los alumnos de Secundaria.

Como indica su título, "De Roma a Gades", se trata de un recorrido virtual por la Vía Augusta, calzada romana que comunicaba ambas ciudades, pasando por Castulo, la costa mediterránea y los Pirineos.

Formando equipos, hasta 6 jugadores pueden participar de manera simultánea en el juego. La ambientación en la época está presente desde que lo inicias, con la música, aunque sea estilo Quo Vadis, la caracterización de auriga para cada jugador y los papiros que se despliegan en cada pregunta.

Es un juego muy sencillo pero muy entretenido a la vez. Una combinación del Juego de la oca con el Trivial con un recorrido lineal y las preguntas clasificadas en 6 categorías: Historia, Geografía, Espectáculos, Historia del Arte, Literatura y Costumbres. La pregunta te la hace un dios vinculado con el tema de la pregunta (Apolo, Saturno, Minerva). Cuando se llega a Gades, si no has reunido los seis galardones te harán retroceder.


Así el juego se puede alargar, pero en caso de empate le da emoción. Las preguntas son muy sencillas, algunas muy específicas y salvo un par demasiado localistas (responder en qué dirección está orientada la puerta romana de Carmona en un colegio asturiano tendrá su mérito), la mayoría son preguntas generales. Yo ya me he caracterizado, juegan una partida?

* Juego:


lunes, 24 de mayo de 2010

La maja del perfume

Mi madre conserva una caja con un dibujo de una mujer vestida de maja goyesca. Si la destapo me llega el añejo aroma que acompañaba a mi abuela. Mi hermana quería usarla en nuestros juegos como un regalo a la reina pero para mí siempre fue una exótica marca, la creía extranjera, que se anunciaba a través de una españolísima imagen. Años después supe que la marca Myrurgia era española y que la bella maja había existido.


La bailarina de los pies desnudos.
Bajaban mil deleites de los senos
hacia la perla hundida del ombligo,
e iniciaban propósitos obscenos
azúcar de fresa y miel de higo.

Rubén Darío (1912)


Así describía el poeta a Carmen Tórtola Valencia, una bailarina española que triunfó durante la Belle Epoque y en cuya biografía se entremezclan todos los ingredientes dignos de un folletín.

Nació en Sevilla, en el barrio de Triana, en 1882, pero a los tres años se trasladó con su familia a Londres. No tuvo un nombre artístico sobrepuesto sino que los recibió de padre catalán y madre andaluza. Éstos emigraron a Sudamérica donde murieron. Carmen quedó al cuidado de un tutor inglés que le proporcionó una buena educación pero su repentina muerte la dejó desamparada. Eligió la independencia a un anillo de compromiso y se inició en el mundo de la danza.

Debutó en Londres en 1908 como Tórtola Valencia. Un crítico de la época la describió como "una bella señorita que danza con vivacidad y delicadeza».

Al tiempo que circulaban en torno a ella toda clase de leyendas sobre su origen, fue ampliando su repertorio de baile gracias a la investigación propia que hacía de danzas orientales, africanas y precolombinas. Puede decirse que fue un adelantada al llevar la Antropología a la Danza y que rescató un folklore de los albores del siglo que llevó a los teatros. Su estilo nunca fue academicista pero precisamente la variedad de ritmos que imprimió a sus pies y brazos creó un estilo único.


Tus manos son cual dos palomas blancas
de tu hermosura en el radiante cielo
porque el poder de tus miradas francas
las detuvo en su vuelo.
Senderos son de gloria
tus dos brazos
y son tus manos
mágicas y bellas,
de esas dos cintas de sutiles lazos
dos broches de estrellas.

Pío Baroja (1914)


Triunfó en París, Nueva York, bailó ante maharajás, aristócratas. Los intelectuales de la época se rindieron a su encanto y bellos ojos verdes. Ella abogaba por la liberalización de la mujer desprendiéndose del corsé y alimentó su pasión con hombres y mujeres. No se salva de un sonoro fracaso en el teatro Romea de Madrid en 1911 y en 1915 rueda dos películas, Pasionaria y Pacto de Lágrima. Posteriormente tendrá una existosa gira en Hispanoamérica. En plena efervescencia de la guerra mundial la comparan con Mata Hari.


La sensualidad de sus movimientos eran su seña de identidad, el exotismo que evoca, el oropel que la rodea, el barroquismo de una vida de lujo y los enigmas de su vida, la acompañán allá donde baila. Su personalidad refinada la relaciona con escritores, pintorres, reyes y príncipes de la época. En realidad fue más apreciada por intelectuales que aclamada por las masas, por eso no fue una cupletista al uso y se la sitúa tras la estela de la gran Isadora. En ella se inspiraría Billy Wilder para su Norma Desmond del Crepúsculo de los Dioses.

“Nunca debiera encerrarse la danza en los estrechos límites de un tema preciso y definido. Hay un estilo que puede llamarse natural, ya que no es producto ni de la ciencia ni de la reflexión, sino de la inspiración que brota desafiando todas las reglas, todos los convencionalismos”. Tórtola Valencia

En 1931 se retiró. Se fue a Barcelona desde donde abogó por la República y comienza la etapa más serena de su vida. Se retira con su secretaria, la mujer que la acompaña desde que se conocieron en 1928 y a la que adopta para darle sus apellidos. Se dedica a la pintura y al coleccionismo del arte precolombino mesoamericano. En 1955 muere y su legado es donado al Museo del Teatro de Barcelona. Hace poco hubo una exposición con sus vestidos y una subasta con sus joyas estilo art decó.

"Culta, refinada, inteligente, snob, libre y ególatra. Prodigiosa en el escenario y celosa de su intimidad. Esa fue Tórtola Valencia. Una de las mujeres más fascinantes de su tiempo". Así la define Pilar Queralt del Hierro que ha escrito una biografía suya.

Tiene al andar la gracia del felino,
es toda llena de profundos ecos,
anuncian sus corales y sus flecos
un sueño oriental de lo divino.
Los ojos negros, cálidos, astutos,
triste de ciencia antigua la sonrisa,
y la falda de flores una brisa
de índicos y sagrados institutos.

Valle-Inclán (1922)

domingo, 23 de mayo de 2010

City Quiz (11)

¿Qué ciudad es?

Pista 1: No es una ciudad europea.

Pista 2: Es la capital de un país.

Pista 3: Tiene un nombre geográfico.

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