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jueves, 23 de abril de 2009

Mi librería

La vista se dirige invariablemente a dos grandes ventanales que dan a la calle. Uno a cada lado de la puerta como dos esfinges que saludaran al visitante de un templo de la sabiduría. Simétricos en sus medidas y en sus formas, ofrecen al transeúnte, peatón, andante, ciudadano, mirón, curioso, comprador, paseante; libros.

De arriba a abajo se suceden en perfecta armonía de tamaños y temas los libros. Los que son novedad, los que acompañan a cada época del año, los infantiles, los de temas locales, y los que invitan a leerlos.

Si uno alza la vista verá unas desvencijadas letras doradas con el nombre de la libería. Y comprobará que el local gira a su izquierda ofreciendo un tercer escaparate. Si no repara en él se perderá los rostros del celuloide que se asoman.

Un alegre tintineo nos saluda y entramos en una pequeña librería, oscura y atiborrada de libros en su justa medida, siempre ordenada aunque uno tarde en reparar en ello.

El olor a madera hace años que se perdió y el papel moderno de los libros resulta demasiado aséptico, así que huérfanos del sentido del olfato, nos vemos recompensados por la recreación visual y sensitiva. La vista recorrerá las paredes forradas de estanterías y los dedos juguetearán con las varas de las columnas móviles donde nos esperan los compactos de Anagrama, los ensayos de Tusquets y los autores fotografiados de Alianza.

Si me detengo en el centro de la estantería central, al final del pasillito formado por dos grandes mesas, descubriré por qué Audrey, Grant o Almodóvar me miraban mientras me tomo una cerveza en El Tremendo. Toda una estantería está dedicada a libros de Cine. Frecuento esta librería desde los 14 años y siempre he supuesto que el librero era tan cinéfilo que gustaba de ofrecer biografías de los grandes de Hollywood, colecciones de libros sobre los Oscar o técnicas cinematográficas y de actuación.

Pero también debe gustarle la Pedagogía. O fue un antiguo maestro. Si en la librería habita un Firmin tal vez sepa algo. Lo cierto es que justo enfrente de la puerta de la librería y ocupando nada menos que dos estanterías bien anchas se encuentra una sustancial colección de libros de pedagogía y didáctica de la educación, en todos sus niveles y variantes. Y enfrente como un correlativo mental, una de las mesas ofrece libros infantiles y juveniles, quedando la otra que está justo al lado de la entrada para las novedades editoriales. Casi nunca reparo en ella, me quedo con el buen sabor que me dejaron Auster, Baroja, Galeano.

Hemos llegado al mostrador, largo y macizo. Nos saluda M. a quien en mi adolescencia consideraba la mujer más moderna después de Alaska o nos llega el suave acento de Y. En raras ocasiones nos atiende el señor R., canoso, serio, de modales pausados y amena conversación.

Un nuevo tintineo me recuerda que pronto volveré a mi librería.

¿Hay un privilegio mayor que tener una librería como ésta en mi barrio? Temo el día que definitivamente se implanten los almacenes de libros.


Librería Reguera
c/Almirante Apodaca, 23
41.003 Sevilla

13 Comments:

Anónimo said...

Un saludo

Desde hace unos meses, yo y otros dos amigos, estamos llevando a cabo un proyecto. Dicho proyecto consiste en la elaboración de una comunidad literaria independiente, un rincón en el que cualquiera pueda expresarse y de cualquier forma: relatos, poesía, etc. La idea de la que surgió y de la que aún se sigue sustentando, no es solo esa expresión, anteriormente mencionada, sino el mestizaje: que lo que yo escriba puede servirle a otro de aprendizaje o si más no, pueda aportarle alguna idea y viceversa. Por ello, les invito a todos aquellos que quieran participar en la redacción a que envíen un mail a lagacetademedianoche@gmail.com, citando el correo electrónico de la cuenta blogger, a la que deberá enviarse la invitación.

Atentamente,

El Gato Negro

Silderia said...

Tú por lo menos tienes una librería, yo, en cambio, tengo varias, el círculo de lectores, que no siempre satisface mi curiosisdad, libros muy viejos prodecentes de librerías de ocasión o segunda mano y, las menos, aquellas que se dedican a las publicaciones nuevas.
Mi género literario favorito en la fantasía, por excelencia. Me deleito con los libros infantiles y juveniles, me encanta leerlos y los compro asiduamente. Algunos relatos de terror y alguna cosa más que caiga en mi mano.

Zinquirilla said...

El Gato Negro, es una iniciativa muy interesante la que presentas. Yo no tengo por costmbre escribir pero me gusta mucho leer. Pondré un enlace en mi blog de libros de tu iniciativa.

Un saludo.

Silderia, mis padres han sido suscriptores del Círculo de forma intermitente.

No me puedo quejar porque en la Plaza de san Marcos hay dos lbrerías de ocasión y en la calle Feria está Baena a la que acudo con bastante frecuencia. En este post ya comentaba la pérdida de librerías que ha sufrido Sevilla. Yo detesto entrar en los almacenes de libros llámense Beta o Eci. Sólo aguanto La casa del Libro.

Y en lectuas soy bastante clásica en la doble acepción del término: lo que más leo son novelas y autores clásicos. Leo poca poesía.

Por cierto, yo también compro libros juveniles, tengo una colección bastante amplia al repecto. El problema es que no habrá niños que los lea hasta que yo la palme y los done a una biblioteca.

Un saludo.

Unknown said...

Suscribo tus palabras a Silderia completamente. Detesto los grandes almacenes de libros, aunque la Casa del Libro se me hace mas llevadera.

Y bueno... ya comprar un libro en el Corte Inglés me pone malo. Bueno, me pone malo que me lo regalen, comprarlo allí en la vida.

Por cierto, ¿adivinas donde me compré el último libro? Fue después de una cervecita en el Tremendo, de hecho es peligroso tomarte una cerveza allí y mirar los escaparates, porque siempre termina cayendo algo...

Saludos.

Zinquirilla said...

Du Guesclin qué buena cervecita te tomaste, jeje.

Me alegra que compartas mi animadversión, yo encima tuve la desgracia de trabajar en Beta. Ahora sigo entrando pero para llevarme horas leyendo, no les compro nada.

Un saludo.

Silderia said...

Yo tampoco voy a los almacenes a comprar libros, será por aversión, pero prefiero lo que me decís, pequeñas tiendas dedicadas en exclusiva a ello.
Lo malo es que cada vez que voy a curiosear a una me llevo algo. Lo que sea, con que me llame la atención tengo bastante, así nunca me quede sin libros que leer, aunque últimamente la pila va en aumento.

Zinquirilla said...

Silderia, me parece fenomenal que te unas a nuestra aversión. Yo lo hago extensible a todos los comercios pequeños en general, prefiero comprar en ellos antes que en un centro comercial.

Yo también me tengo que controlar, menos mal que tengo una biblioetca pública de distrito bastante apañada.

Natalia Pastor said...

Yo también soy asidua de esa librería,Zinquirilla.
Aunque la verdad,cada día me dejo arrastrar más por la comodidad de la cercanía a mi casa, y acabo en Beta en Asunción.
Cuando vivía en Madrid era raro el domingo que no pateaba el Rastro en busca de libros antiguos,auténticas joyas,desparramados en mesas plegables entre periódicos y facsimiles del XIX.
Una gozada.
Saludos.

Zinquirilla said...

Natalia bienvenida al blog, me alegro que acudas a Reguera.

Beta Asuncion? uff con las cajas de los proveedores por medio y los libros sin el precio puesto.

El Rastro es una delicia, la verdad, aquí en Sevilla al menos tenemos una vesión chiquita en el Jueves.

Un saludo.

Alex said...

Hola Zinquilla!
me gustaria que vieses el trailer de mi nuevo corto en stop-motion. Mira:
http://entrelucesycamaras.blogspot.com/2009/04/mi-nuevo-corto-en-stop-motion-el-sonido.html

Si quieres comentame que te parece

Joselu said...

Me gusta ir de librerías, en especial las que revelan entusiasmo por la profesión, las que denotan amor por los libros y no sólo atienden a las últimas novedades editoriales, las que no son puro negocio y tienen entre sus fondos libros no comerciales, en especial me atraen las que tienen un buen depósito de libros sobre poesía, eso me da su medida. Un cordial saludo.

Zinquirilla said...

Alex, aprovecho que estoy de vacaciones, para pasarme, el primero me gustó mucho.

Joselu, ese tipo de librerías tan especializadas por desgracia no son viables en Sevilla. Esta es una librería al uso con las novedades editoriales pero llena de encanto.

Zinquirilla said...

Comentar que me he permitido una licencia poética incluyendo unas campanillas. Cada vez que entro en mi librería, tengo la misma agradable sensación que si estuvieran.

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